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Arte extremo y la China bizarra.

China sorprende. Son muchos los hechos y actitudes que nos desconciertan en este país. Desde las rarezas más triviales que impregnan los ambientes cotidianos, hasta medidas económicas o leyes y decisiones políticas propias de un sistema único, cuanto menos originales para los europeos. Sin ir más lejos, un buen ejemplo de esta singularidad sería la política monetaria de depreciación del yuan, las explosiones del pasado mes en Tianjin, o el gran desfile de masas que el ejercito chino está preparando para conmemorar el 70 aniversario de la derrota de Japón en la segunda guerra mundial, el “Victory day”.

Las proezas y fracasos de esta nación están en el punto de mira global y en la mayoría de las ocasiones van ligados a características autóctonas de lo más rocambolescas. Aún así, no podemos olvidar que el aliado más fiel del asombro es el desconocimiento y, en este sentido, la ignorancia sobre China y nuestra escasez de referencias conceptuales para comprender esta cultura son casi siempre las causantes de la sorpresa.

En el mundo del arte este efecto “disonante” se amplifica, puesto que ya de por sí las expresiones artísticas contemporáneas son bastante desconcertantes. Ya desde mediados de los 80, cuando aún no había estallado en el boom del mercado del arte chino, los artistas de este país se inclinaban por formatos efímeros como la performance y arte experimental, dando lugar a una grupo de obras extremas de gran interés político y social. Para tratar la lista de estas joyas bizarras empezaré por Zhu Yu «el caníbal», cuya performance antropófaga consistía en comerse un feto de bebé (humano) previamente cocinado a la parrilla ante el público. Muy macabro, sí, pero quizá antes de hacer críticas concluyentes tendríamos que valorar la realidad en China a finales de los 90, la política del hijo único. El propio artista desmintió ciertas teorías diciendo, “no actuábamos como una reacción al sistema opresivo chino. Se escucharon muchas teorías, pero que eso pasara en China fue anecdótico, el arte surge en cualquier parte. No queríamos impresionar, tan sólo hacer algo nuevo”.

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No es extraño que el arte contemporáneo chino nos fascine si entendemos que el arte es una mirada subjetiva de la realidad que nos rodea. Algunos artistas se han inspirado en lo que a muchos nos causa estupefacción. Pocos son los genios, que  están más allá de su determinación y límite empírico y que encarnan la subjetividad ideal de todas las cosas. No sabemos si Ou Zhihang tenía esos ideales en su obra fotográfica “El momento” donde se fotografiaba frente a lugares de relevancia social desnudo haciendo flexiones, trabajo que, por cierto, mereció varios premios de fotografía.

 

Cai Yuan y Jian Jun Xi, muy reconocidos en el Reino Unido, llevan más de dos décadas haciendo performances de lo más bizarras bajo el nombre de Mad for real. En el año 2000, organizaron la maratón Run naked sobre el famoso puente de Westminster y le enviaron un fax a Toni Blair invitándolo a participar.

Arte extremo y la China bizarra

Esa medida y sensibilidad de la que hablabábamos antes no es fácil de encontrar en algunas obras. Un ejemplo de esta lejanía, sería Shu Yong, que además de esculpir tetas gigantes tituladas “Intimidad redonda”, construyó una cascada atípica de más de 100 metros de ancho y 5 metros de alto con 10.000 retretes, bidés y urinarios.

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Otras creaciones que han revolucionado las redes y la crítica de arte podrían ser las obras indigestas de Cao Hui, “Temperatura visual”, objetos de la vida cotidiana llenos de vísceras imitando carne cruda y fresca. Con el mismo hiperrealismo, las obras de Sun Yuan y Peng Yu, esta consolidada pareja de creadores, trabaja con materiales controvertidos, como cadáveres o grasa humana.

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Hace tiempo leí en una crítica sobre una exposición china que “Hay momentos en los que en lo último que debería pensar un crítico de arte es en el arte en sí”. Esta aseveración es especialmente cierta si hablamos de arte chino, puesto que en muchas ocasiones la mejor forma de entender sus expresiones artísticas es desde una perspectiva política.

 

 

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